Representantes de Viña Emiliana, una empresa de producción vitivinícola orgánica y BioFiltro, un sistema de recuperación de aguas contaminadas, hablan sobre los desafíos que vienen tras ser reconocidos por su foco hacia la innovación.

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Matías Sjögren: 

“Este premio es un golpe de energía para seguir pedaleando”

Matías Sjögren, CEO de BioFiltro, señaló que la iniciativa -que consiste en el tratamiento sustentable de aguas servidas y Riles- demoró cerca de dos años en obtener las certificaciones para poder comercializar el sistema en Estados Unidos. “El foco de la compañía está en ampliar su participación en los mercados internacionales”, comentó Sjögren, acerca de la iniciativa que logró el Premio PwC Innovación 2017, por su iniciativa amigable con el medioambiente.

El proyecto nació en 1990 a través de un desarrollo de la Universidad de Chile, que estaba a cargo del profesor José Tohá. Consistía en la búsqueda de formas para tratar lodos y aguas servidas de plantas municipales. “Con el tiempo, Alex Villagra (uno de sus alumnos) y yo, tratamos de llevar esta solución a una escala más industrial”, comenta el CEO de BioFiltro.

Hoy, la compañía cuenta con una oficina comercial y de operaciones en Nueva Zelanda, lugar donde BioFiltro opera siete plantas de tratamiento, mientras que están próximos a desarrollar su primer proyecto sustentable en Australia.

¿Qué vino después?

-Cerca del 2005 se logra patentar lo que hoy es la tecnología BIDA, desarrollada como una solución para tratar aguas residuales de todo tipo de afluentes de origen orgánico. Después, junto a otro socio -Rafael Concha-, nos reunimos con Villagra el 2013 y creamos lo que hoy es BioFiltro.

¿Cómo se internacionalizaron?

-En 2013 abrimos operaciones en California y estuvimos dos años mostrando la tecnología en distintos prospectos de proyectos para poder obtener las certificaciones locales que nos permitirían después comercializar el sistema. Así, invertimos en plantas piloto, análisis, demostraciones y testeos, hasta que obtuvimos todos los permisos.

¿Por qué se consideran que su modelo de negocios es innovador?

-Nos dimos cuenta que más allá de vender la tecnología, queríamos apuntar a una empresa de servicios, que entregue desde la implementación y operación, hasta la solución completa. Hemos estado trabajando en esa línea para desarrollar un modelo de negocios que llamamos utility, que consiste en la financiación de las plantas en el lugar donde se ubican nuestros clientes. Cobramos por agua tratada en contratos de largo plazo, y así le quitamos el riesgo tecnológico al cliente ayudándolos a que se enfoquen en los procesos productivos que saben hacer.

¿Qué viene para los próximos años?

-Nuestro foco está puesto en Estados Unidos, que es donde hay un mercado grande. Solamente estamos ejecutando proyectos en la costa oeste del país y hay muchas oportunidades de crecer ahí. Los desafíos están en ir escalando este modelo de negocio y tener los socios estratégicos de financiamiento.

¿Cómo reciben el reconocimiento de PwC?

-Todo este camino del crecimiento y emprendimiento es muy largo, y hay muchas barreras o dificultades de por medio. Y estos reconocimientos validan que lo que estás haciendo está bien. Este premio es un golpe de energía para seguir pedaleando en esto, además de ser un reconocimiento a la internacionalización de una tecnología en mercados que son estrictamente regulados.